Sobre él recae el descubrimiento de tres grandes voces de la salsa: el Joe Arroyo, Wilson Manyoma y Piper Pimienta, con quienes recorrió los escenarios de Colombia y el mundo.
Su nombre: Julio Ernesto Estrada. O más exactamente Fruko, productor, músico y compositor que en este 2012 celebra 47 años de vida artística, marcando una historia en la que ha pasado por los diferentes estados en los que un hombre de su categoría puede disfrutar de la fama, el éxito y la vigencia.
En su reciente visita a Cúcuta habló con La Opinión sobre el gran fenómeno que despertó con “El Joe La Leyenda”, la telenovela que transmitió el canal RCN, sus logros, la despedida de un gran amigo y lo que ha construido en los últimos años.
Este mes, despedirá simbólicamente a Discos Fuentes, la casa discográfica con la que grabó y consolidó canciones.
“Con una eucaristía a las afueras de sus instalaciones despediremos nuestra casa porque ni siquiera pediremos que nos dejen entrar. Ahora, su grupo de trabajo es gente ambiciosa que está como buitre en una baranda. Se acabó”.
LA HISTORIA…
Su primera salida a un escenario fue con los ‘Corraleros de Majagual’, en Barrancabermeja, con el tema ‘Suéltala pa’ que se defienda’. De ahí, a sus 14 años, estaría en Nueva York, en el Manhathan Center, alternando con Tito Puentes. Así surgió la orquesta pionera de la salsa en Colombia: ‘Fruko y sus Tesos’, con la que ha estado en 70 países y ha cantado en más de 350 ciudades.
En esa misma época, los años 60, nacieron los que son considerados maestros en este género. Por Venezuela: Óscar De León, por Panamá: Rubén Blades y por Perú: Alfredo Linares.
“La salsa es una música interesante que hace que se busquen soluciones en el Algebra de Baldor”,dice Fruko, al referirse a ese ritmo que hace mover su alma ‘cumbiambera’.
Más adelante, en 1995, nacería ‘El preso’ con Álvaro Velásquez, una canción que es una de las más significativas por ser “una de las cinco más escuchadas en el planeta”. Se convirtió en un himno para el país.
Ahora viven su época dorada porque han logrado reunir la generación del abuelo, el padre y el hijo en torno a esos ritmos caribeños con los que gozan en cada presentación.
“Nunca nos hemos retirado. Nos hemos mantenido en movimiento por países como México, Ecuador y Perú”, puntualiza.
FORMADOR DE ARTISTAS
“Solo los tesos han estado con nosotros”. Es la cláusula que se maneja para ser parte de la orquesta que, hasta hoy, ha graduado alrededor de 150 artistas. Se convirtieron en una institución de alta calidad que se caracteriza por su disciplina, disposición y compromiso.
La agenda que los mantiene rodando musicalmente exige un metabolismo y una condición estricta que no mezcla drogas ni alcohol.
¿EL GENIO DE LA MÚSICA?
Lizandro Meza lo describió como el genio de la música, pero él de forma muy pausada responde que ha sido bendecido al grabar más de 8.000 canciones, interpretar instrumentos como el timbal (que fue el primero). Después aprender de la batería, la conga, el bongó, la campana, el güiro, el piano, el órgano, los sintetizadores, el bajo, la guitarra y el cuatro.
“En el país tenemos mucho talento en diferentes estilos, pero necesitamos una plantilla de estudio para forjar una nueva cultura en las asociaciones en beneficio de los músicos”, asegura.
Los jóvenes, en su criterio, son una parte activa de la creación de nuevos géneros, como el reguetón, que son una muestra de una evolución en la que deben mantener una ética y un protocolo que dignifique a la mujer.
“La geografía colombiana nos ha dado demasiado para crear y la juventud se va a encargar de continuar con la exaltación de este paraíso. Somos privilegiados”.
La despedida del Joe
Más allá de la relación profesional, los unió una amistad sincera e incondicional. Del Joe escuchó la historia de ‘Tania’. De Wilson Manyona, el popular ‘Saoko’, queda ‘Tu sufrirás’, y de Piper Pimienta sigue sonando ‘A la memoria del muerto’.
A ellos les dio disciplina, los puso en causa (mente clara) y les dio el privilegio de mantenerse con el tesón que los hizo grandes.
“Cuando un amigo se va, queda sonando en el tiempo”, así habla Fruko cuando lo invade el recuerdo del Joe Arroyo, cuya voz no duda en calificar como un fenómeno musical. “Dedicó sus mejores letras con sinceridad, cariño y respeto”, evoca a los seis meses de su muerte.
“Tuvo un funeral que se convirtió en homenaje. Nadie ha llevado tanta gente a un cementerio como él lo hizo. Nos dejó muy buena música”.
“Su entorno estuvo enmarcado por su mujer. Se convirtió en su manager y le perdió el respeto como persona y artista. Lo dejó como si fuera un robot”.
Las llamadas no entraban ni salían de la casa del Joe. Su alegría se agotó y al parecer terminó sumergido en una cárcel mental de la que no se pudo recuperar.
“Pudo haber mejorado con programas de desintoxicación, pero pudo más el folclor de su mujer y la ambición del dinero”.
La tristeza aún embarga las palabras, que aunque son de admiración, no deja de lamentar la partida del hombre que alegró a los colombianos.
El éxito en la música
Su aporte a las nuevas generaciones se divide en seis pasos para mantenerse vigente y no dejarse llevar por la fama.
Tener claro el proyecto
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Promoción
Ventas
por: Mónica Melgarejo