1.'Salsíbiri' a lo Fruko
"¡Oye, te hablo desde la prisión!" es un lamento salsero inmortal, el grito de guerra de 'El Preso', que cuando la escuchan los 'puertorros' en sus festividades de San Juan y Nueva York creen que proviene de alguno de sus legendarios artistas. Lo que muchos olvidan quizá es que el dueño de ese canto herido es un negro de voz visceral, con un 'tarro de trueno', 'tumba tarimas', Wilson Manyoma. Un hijo del barrio El Troncal, al nororiente de Cali y descubierto por un grande de la salsa, pero colombiano, Julio Enrique Estrada, más conocido como 'Fruko'.
Este disco ha marcado tanto la vida del director de Los Tesos que hoy lo conserva en su 'ringtone', como para que no olvide nunca sus inicios. Gary Domínguez, propietario de la taberna la Casa Latina, en Alameda, no duda en afirmar que Fruko fue un precursor de la salsa nacional y el primero que se atrevió a incursionar en el ritmo arrebatador que en los setentas sólo hacían los músicos puertoriqueños y 'newyorquinos'.
Es que aunque este 'todero' de la música (productor, compositor, bajista, cantante, corista, arreglista) comenzó tocando tropical con los Corraleros de Majagual en 1965, su golpe musical quedó marcado cuando, en un viaje a la Gran Manzana, fue contagiado en el Bronx Latino por las descargas que tronaban de la mano de Richie Ray, Willie Colón, Ray Barretto, Eddie Palmieri y otros grandes del género.
Fue en ese momento, recuerda el musicólogo caleño Richard Yori, que Fruko comienza a experimentar musicalmente y en sus producciones aparecen como marcas de ADN el 'Jala Jala' de Richie y las descargas de Nelson y sus Estrellas (con 'Payaso' y 'Forastero', temas que interpretó Fruko con Joe en la voz).
Estrada saca su primer 'long play' en 1969 y lo bautiza 'Tesura', pero no logra conectar con un público, sobre todo el de su tierra, Medellín, más acostumbrada a Lucho Bermúdez, La Billos Caracas y Los Melódicos. Es allí cuando Fruko se da cuenta que tiene que proyectar su música, descender de la montaña y buscar el Valle. "Tuvimos un padrino muy especial en Cali que fue José Pardo Llada, él nos ayudó mucho con sus comentarios", recuerda el pionero de la salsa colombiana.
Pero sólo fue a mediados de los setenta cuando Fruko llega a su consagración musical y crea lo que el escritor y gran conocedor de la salsa y música antillana, Medardo Arias, denomina la Fania Colombiana. Sí, Fruko encuentra, tal vez sin proponérselo, una fusión perfecta de lo mejor del Caribe y del Pacífico representado en las voces de Álvaro José 'Joe' Arroyo, Edulfamit Molina Díaz 'Piper Pimienta' y Wilson 'Saoko' Manyoma.
Pero es en Cali, en la capital de la rumba, donde explosiona 'el salsíbiri', ese ritmo que impone Fruko, y comienza a despuntar una historia musical que tendrá en 'El Preso', cantado por Manyoma, uno de sus íconos. El Escondite, Honka Monka, Las Vallas, Sol de Medianoche y el Abuelo Pachanguero, famosos grilles de la época, conocen el talento de la orquesta colombiana, donde alterna con 'caballos' como Héctor Lavoe.
Jorge Hernán Tello, imberbe rumbero en los setenta, recuerda que "la orquesta de Fruko tenía que competir muy duro en Cali, porque aquí llegaba música de muy buena factura. Nuestros oídos estaban acostumbrados a las descargas de Richie, a la voz de Héctor, a la magia de Ismael Rivera... Le tocó duro, pero en los grilles sonaba y se bailaba 'El Ausente', 'Tania', 'El Caminante'".
Wilson 'Saoko', una de sus voces principales, recuerda que Fruko era un hombre muy estricto, tanto que acepta que tuvo que salir de la orquesta por algunos problemas de indisciplina. Pero reconoce que su música lo dejó a los pies de los principales escenarios de América Latina y EE.UU. Con su banda y al ritmo de 'Oriza', 'Manyoma', 'Tania', 'El Preso' y 'A la Memoria del Muerto', Fruko 'la rompió' en el Madison Square Garden y recibió el premio de la Revista Record World a la mejor Orquesta Tropical de América.
Hoy, con 60 años y 42 álbumes en su historia, Fruko, como en sus comienzos, sigue rompiendo esquemas. "Ahora estamos en un proyecto que se llama Fruko Sinfónico, es otra dimensión. Serán 70 músicos en escena, con arreglos sinfónicos de nuestras obras, entonces allí vamos cumpliendo y satisfaciendo gustos", dice Estrada con el mismo sabor que imprime en las tarimas.
2. Cocínalo Fruko
Lo expulsaron del colegio cuando niño porque privó a varios compañeros con sus fuertes puños. Por eso, "tuve que ponerme a trabajar desde los 11 años", dijo. A esa edad llegó a Discos Fuentes como utilero. Su buen oído y disciplina lo llevaron a ser ascendido a los seis meses: se convirtió en el grabador de artistas de la talla de Julio Jaramillo.
Fue Lisandro Meza quien lo apodó Fruco, así lo confirmó el artista costeño: "Es que a él, cuando niño, le faltaba un diente y a mí se me parecía a la muñequita insignia de las conservas Fruco y le dije: tú te pareces a esa muñeca y él enseguida se tapó la boca. Todo el mundo muerto de la risa y desde ese día se quedó 'Fruco'". Fue el maestro Estrada quien, tiempo después, cambió la letra C por la K para diferenciarse de la marca de las salsas.
Lisandro Meza fue además, el hombre que lo llevó a Los Corraleros de Majagual "porque nos faltaba un timbalero. Qué suerte: A la semana, ya estaba con nosotros en Nueva York".
El experto en salsa Ley Martin lo califica como un "genio de la música", Meza lo califica igual, "un músico superdotado, que toca lo que sea, le saca música hasta a un tubito de papaya".
El director de los Tesos, que en verdad toca 25 instrumentos, hoy es un hombre enamorado de la ginecóloga Rosa Garzón, "una mujer espectacular", con quien mantiene una relación hace diez años. Su primer matrimonio, explica, acabó porque "como me fui para EE.UU. fue perdiendo toda aquella magia del amor".
En su nuevo hogar, se convierte todos los días en el 'Cocinero mayor', desde las 5:00 a.m. "Le cocino a la esposa que se va a hacer sus cirugías, cocino desayuno, almuerzo y comida. Pero luego me dedico a hacer canciones; como tenemos los estudios de grabación también a atender a los artistas y como cienciólogo, a darles clases y a atenderlos como pacientes".
A los 60 años, cuando aún parte un coco de un solo golpe con una técnica de yoga, quiere seguir en su oficio, porque como él mismo dice, "Fruko y sus Tesos tienen una salud extraordinaria que les permite seguir viajando con su música por más de 70 países".
3.Fruko, 'El Bárbaro'
¿Era así de cascarrabias y sumiso con su señora como lo muestran en 'El Joe'?
El libretista para atraer a la gente le puso como 80 por ciento de ficción, para que el público se ría. Y eso ha gustado. Los que me conocen saben que no soy así. Y sobre lo otro, a las mujeres hay que dignificarlas.
¿No le daban esos ataques de ira ni siquiera más joven al dirigir al grupo?
Yo me caracterizo por mi fuerza, parto cocos con la mano, empujo cosas, pero no me dan esas chiripiorcas. Y otra cosa, había que ser muy diestro y severo para poder gobernar o hacer un proyecto con esos músicos jóvenes.
¿Cómo le parece la representación que hacen de 'Piper Pimienta'?
Excelente, ese actor se lució: la misma elegancia para vestir, es un bailarín espectacular, creo que es el que más se parece en la novela a los personajes originales. Y no era incumplido, fue una persona tranquila, sobria, amante de su trabajo, tan disciplinado como él, es difícil de encontrar.
¿Cuántos hijos tiene, alguno heredó sus dotes musicales?
Son tres. El mayor, Julio Ernesto Jr., dirige The Latin Brothers; es ejecutivo del estudio, que se llama Creación Continua. Estudió Ingeniería y Comercio Exterior pero se decidió por la música, tiene 40 años. Juliana y Lina María estudiaron Idiomas, y son amas de casa y trabajan en Nueva York, tienen sus matrimonios y les va bien. No soy nepotista, pero Juliana y Lina María cantan muy bien.
En su época de grandes éxitos tuvo excesos con el trago, la droga. ¿Cómo se dejó arrastrar, si usted era el fuerte, el que guiaba a los hombres de la orquesta, qué falló ahí?
Con esa pregunta me haces ver como si yo fuera un drogadicto. Yo era un hombre muy disciplinado. En el ambiente reinaba esa moda, pero mi mamá y toda mi familia me instruyeron a que no debía estar en esa moda. Precisamente, hacemos parte de una logia que, por ejemplo, en el caso de Alfredito de la Fe, lo sacó de ese mundo de adicción.
Comprendemos y tenemos la tecnología para poder sacar a las personas de la droga. Que no me vengan a decir a mí que soy un drogadicto. Mira, mi presencia y elocuencia no la tienen los drogadictos. He sido una persona que ha trabajado para la música en Colombia.
Nosotros, desde la cienciología trabajamos para sacar a las personas de la drogadicción. Lamentablemente en una época el maestro Héctor Lavoe estuvo en Juanchito con el maestro Alfredo de la Fe y ellos sí tuvieron excesos. Nosotros, los de la agrupación, algunos tomaban licor y como era la moda, tenían sus amoríos. Pero para poder hasta salir del país tenían que ser unas personas disciplinadas, porque entonces en otras naciones no los iban a recibir. Tenemos nuestros pasaportes activos, nuestros documentos como el del DAS, el pasado judicial, el documento de la Procuraduría, hojas limpias como personas normales y cabales.
Hay dos versiones que explican porqué usted se frenó con los excesos. Una, porque con tragos golpeó a un amigo y otra que porque estuvo a punto de morir. ¿Cuál es cierta?
La primera respuesta es que yo no me dejo fregar, al que le pegué es un arrogante, que en ese momento pretendía ponerme en ridículo, yo saqué mi mano, mi mano pesa y pega duro y le rompí la nariz. Al otro día, él claro, como yo me tomaba una botella de aguardiente en cuatro vasados, me dijo que yo le había pegado y en ese momento, pues yo no recordaba por los excesos del licor y por eso dejé de tomar licor hace como 30 años, porque mi mano es una mano multada.
La segunda es que estábamos grabando merengue y el merengue es un ritmo que requiere de mucha destreza y fueron como ocho días haciendo presentaciones, no se cuidaba el metabolismo, no se comía bien, un día el cuerpo ya no dio más y me dio estrés muscular. Ahí fue donde le pedí al señor Dios, en el túnel, que me dejara aquí. Y de allá para acá todo ha sido muy bueno; gracias a Dios tuve esa alerta, así son las cosas de Dios, que nos da la oportunidad de redimirnos.
Hasta Pablo Escobar lo tentó...
Ah, sí, también. Me invitó a que hiciera parte de su organización, eso fue en una presentación que teníamos en el Hotel Intercontinental. Nosotros somos músicos profesionales y hemos tenido la manera de salir airosos de esa circunstancia y le pedimos al Señor no estar sino en nuestro asunto profesional que es la música.
¿Su señora, 'Aura', era así como en la novela? ¿Ese es su verdadero nombre?
Nooo. Los libretistas le ponen esos ingredientes para seducir a la teleaudiencia.
¿Su primera esposa cómo se llamó?
Matilde Elizabeth. Y no tenía esos comportamientos. (Se oye voz de mujer al fondo). ¡Ay! vea, vea, la esposa está muy molesta con esas preguntas de la esposa anterior y hasta se me pone frenética, entonces a ver si obviamos esa pregunta y pasamos a otra, por favor.
Listo maestro, listo. ¿Por qué ha descrito a su abuela como negrera?
Mi abuela, Rosa de la Parra, no gustaba de la raza africana. Un día le pedí el favor de que me dejara ensayar en la casa con Los Corraleros de Majagual y dio el permiso, pero ella no sabía que iban a venir unos señores morenos, a los que sólo se les veían blancos los dientes.
Al verlos se puso muy brava, pero cuando los empezó a escuchar le cambió la cara y todo ese resentimiento cultural. Se puso cariñosa, se le olvidó el racismo y les preparó dulces, mazamorra, los llamaba entonces 'mis corraleros'.
La música cambia todos estos malos sentimientos. Mi abuela se murió preguntando por Los Corraleros, que ha sido una agrupación muy bonita de Colombia para el mundo.
"¡Oye, te hablo desde la prisión!" es un lamento salsero inmortal, el grito de guerra de 'El Preso', que cuando la escuchan los 'puertorros' en sus festividades de San Juan y Nueva York creen que proviene de alguno de sus legendarios artistas. Lo que muchos olvidan quizá es que el dueño de ese canto herido es un negro de voz visceral, con un 'tarro de trueno', 'tumba tarimas', Wilson Manyoma. Un hijo del barrio El Troncal, al nororiente de Cali y descubierto por un grande de la salsa, pero colombiano, Julio Enrique Estrada, más conocido como 'Fruko'.
Este disco ha marcado tanto la vida del director de Los Tesos que hoy lo conserva en su 'ringtone', como para que no olvide nunca sus inicios. Gary Domínguez, propietario de la taberna la Casa Latina, en Alameda, no duda en afirmar que Fruko fue un precursor de la salsa nacional y el primero que se atrevió a incursionar en el ritmo arrebatador que en los setentas sólo hacían los músicos puertoriqueños y 'newyorquinos'.
Es que aunque este 'todero' de la música (productor, compositor, bajista, cantante, corista, arreglista) comenzó tocando tropical con los Corraleros de Majagual en 1965, su golpe musical quedó marcado cuando, en un viaje a la Gran Manzana, fue contagiado en el Bronx Latino por las descargas que tronaban de la mano de Richie Ray, Willie Colón, Ray Barretto, Eddie Palmieri y otros grandes del género.
Fue en ese momento, recuerda el musicólogo caleño Richard Yori, que Fruko comienza a experimentar musicalmente y en sus producciones aparecen como marcas de ADN el 'Jala Jala' de Richie y las descargas de Nelson y sus Estrellas (con 'Payaso' y 'Forastero', temas que interpretó Fruko con Joe en la voz).
Estrada saca su primer 'long play' en 1969 y lo bautiza 'Tesura', pero no logra conectar con un público, sobre todo el de su tierra, Medellín, más acostumbrada a Lucho Bermúdez, La Billos Caracas y Los Melódicos. Es allí cuando Fruko se da cuenta que tiene que proyectar su música, descender de la montaña y buscar el Valle. "Tuvimos un padrino muy especial en Cali que fue José Pardo Llada, él nos ayudó mucho con sus comentarios", recuerda el pionero de la salsa colombiana.
Pero sólo fue a mediados de los setenta cuando Fruko llega a su consagración musical y crea lo que el escritor y gran conocedor de la salsa y música antillana, Medardo Arias, denomina la Fania Colombiana. Sí, Fruko encuentra, tal vez sin proponérselo, una fusión perfecta de lo mejor del Caribe y del Pacífico representado en las voces de Álvaro José 'Joe' Arroyo, Edulfamit Molina Díaz 'Piper Pimienta' y Wilson 'Saoko' Manyoma.
Pero es en Cali, en la capital de la rumba, donde explosiona 'el salsíbiri', ese ritmo que impone Fruko, y comienza a despuntar una historia musical que tendrá en 'El Preso', cantado por Manyoma, uno de sus íconos. El Escondite, Honka Monka, Las Vallas, Sol de Medianoche y el Abuelo Pachanguero, famosos grilles de la época, conocen el talento de la orquesta colombiana, donde alterna con 'caballos' como Héctor Lavoe.
Jorge Hernán Tello, imberbe rumbero en los setenta, recuerda que "la orquesta de Fruko tenía que competir muy duro en Cali, porque aquí llegaba música de muy buena factura. Nuestros oídos estaban acostumbrados a las descargas de Richie, a la voz de Héctor, a la magia de Ismael Rivera... Le tocó duro, pero en los grilles sonaba y se bailaba 'El Ausente', 'Tania', 'El Caminante'".
Wilson 'Saoko', una de sus voces principales, recuerda que Fruko era un hombre muy estricto, tanto que acepta que tuvo que salir de la orquesta por algunos problemas de indisciplina. Pero reconoce que su música lo dejó a los pies de los principales escenarios de América Latina y EE.UU. Con su banda y al ritmo de 'Oriza', 'Manyoma', 'Tania', 'El Preso' y 'A la Memoria del Muerto', Fruko 'la rompió' en el Madison Square Garden y recibió el premio de la Revista Record World a la mejor Orquesta Tropical de América.
Hoy, con 60 años y 42 álbumes en su historia, Fruko, como en sus comienzos, sigue rompiendo esquemas. "Ahora estamos en un proyecto que se llama Fruko Sinfónico, es otra dimensión. Serán 70 músicos en escena, con arreglos sinfónicos de nuestras obras, entonces allí vamos cumpliendo y satisfaciendo gustos", dice Estrada con el mismo sabor que imprime en las tarimas.
2. Cocínalo Fruko
Lo expulsaron del colegio cuando niño porque privó a varios compañeros con sus fuertes puños. Por eso, "tuve que ponerme a trabajar desde los 11 años", dijo. A esa edad llegó a Discos Fuentes como utilero. Su buen oído y disciplina lo llevaron a ser ascendido a los seis meses: se convirtió en el grabador de artistas de la talla de Julio Jaramillo.
Fue Lisandro Meza quien lo apodó Fruco, así lo confirmó el artista costeño: "Es que a él, cuando niño, le faltaba un diente y a mí se me parecía a la muñequita insignia de las conservas Fruco y le dije: tú te pareces a esa muñeca y él enseguida se tapó la boca. Todo el mundo muerto de la risa y desde ese día se quedó 'Fruco'". Fue el maestro Estrada quien, tiempo después, cambió la letra C por la K para diferenciarse de la marca de las salsas.
Lisandro Meza fue además, el hombre que lo llevó a Los Corraleros de Majagual "porque nos faltaba un timbalero. Qué suerte: A la semana, ya estaba con nosotros en Nueva York".
El experto en salsa Ley Martin lo califica como un "genio de la música", Meza lo califica igual, "un músico superdotado, que toca lo que sea, le saca música hasta a un tubito de papaya".
El director de los Tesos, que en verdad toca 25 instrumentos, hoy es un hombre enamorado de la ginecóloga Rosa Garzón, "una mujer espectacular", con quien mantiene una relación hace diez años. Su primer matrimonio, explica, acabó porque "como me fui para EE.UU. fue perdiendo toda aquella magia del amor".
En su nuevo hogar, se convierte todos los días en el 'Cocinero mayor', desde las 5:00 a.m. "Le cocino a la esposa que se va a hacer sus cirugías, cocino desayuno, almuerzo y comida. Pero luego me dedico a hacer canciones; como tenemos los estudios de grabación también a atender a los artistas y como cienciólogo, a darles clases y a atenderlos como pacientes".
A los 60 años, cuando aún parte un coco de un solo golpe con una técnica de yoga, quiere seguir en su oficio, porque como él mismo dice, "Fruko y sus Tesos tienen una salud extraordinaria que les permite seguir viajando con su música por más de 70 países".
3.Fruko, 'El Bárbaro'
¿Era así de cascarrabias y sumiso con su señora como lo muestran en 'El Joe'?
El libretista para atraer a la gente le puso como 80 por ciento de ficción, para que el público se ría. Y eso ha gustado. Los que me conocen saben que no soy así. Y sobre lo otro, a las mujeres hay que dignificarlas.
¿No le daban esos ataques de ira ni siquiera más joven al dirigir al grupo?
Yo me caracterizo por mi fuerza, parto cocos con la mano, empujo cosas, pero no me dan esas chiripiorcas. Y otra cosa, había que ser muy diestro y severo para poder gobernar o hacer un proyecto con esos músicos jóvenes.
¿Cómo le parece la representación que hacen de 'Piper Pimienta'?
Excelente, ese actor se lució: la misma elegancia para vestir, es un bailarín espectacular, creo que es el que más se parece en la novela a los personajes originales. Y no era incumplido, fue una persona tranquila, sobria, amante de su trabajo, tan disciplinado como él, es difícil de encontrar.
¿Cuántos hijos tiene, alguno heredó sus dotes musicales?
Son tres. El mayor, Julio Ernesto Jr., dirige The Latin Brothers; es ejecutivo del estudio, que se llama Creación Continua. Estudió Ingeniería y Comercio Exterior pero se decidió por la música, tiene 40 años. Juliana y Lina María estudiaron Idiomas, y son amas de casa y trabajan en Nueva York, tienen sus matrimonios y les va bien. No soy nepotista, pero Juliana y Lina María cantan muy bien.
En su época de grandes éxitos tuvo excesos con el trago, la droga. ¿Cómo se dejó arrastrar, si usted era el fuerte, el que guiaba a los hombres de la orquesta, qué falló ahí?
Con esa pregunta me haces ver como si yo fuera un drogadicto. Yo era un hombre muy disciplinado. En el ambiente reinaba esa moda, pero mi mamá y toda mi familia me instruyeron a que no debía estar en esa moda. Precisamente, hacemos parte de una logia que, por ejemplo, en el caso de Alfredito de la Fe, lo sacó de ese mundo de adicción.
Comprendemos y tenemos la tecnología para poder sacar a las personas de la droga. Que no me vengan a decir a mí que soy un drogadicto. Mira, mi presencia y elocuencia no la tienen los drogadictos. He sido una persona que ha trabajado para la música en Colombia.
Nosotros, desde la cienciología trabajamos para sacar a las personas de la drogadicción. Lamentablemente en una época el maestro Héctor Lavoe estuvo en Juanchito con el maestro Alfredo de la Fe y ellos sí tuvieron excesos. Nosotros, los de la agrupación, algunos tomaban licor y como era la moda, tenían sus amoríos. Pero para poder hasta salir del país tenían que ser unas personas disciplinadas, porque entonces en otras naciones no los iban a recibir. Tenemos nuestros pasaportes activos, nuestros documentos como el del DAS, el pasado judicial, el documento de la Procuraduría, hojas limpias como personas normales y cabales.
Hay dos versiones que explican porqué usted se frenó con los excesos. Una, porque con tragos golpeó a un amigo y otra que porque estuvo a punto de morir. ¿Cuál es cierta?
La primera respuesta es que yo no me dejo fregar, al que le pegué es un arrogante, que en ese momento pretendía ponerme en ridículo, yo saqué mi mano, mi mano pesa y pega duro y le rompí la nariz. Al otro día, él claro, como yo me tomaba una botella de aguardiente en cuatro vasados, me dijo que yo le había pegado y en ese momento, pues yo no recordaba por los excesos del licor y por eso dejé de tomar licor hace como 30 años, porque mi mano es una mano multada.
La segunda es que estábamos grabando merengue y el merengue es un ritmo que requiere de mucha destreza y fueron como ocho días haciendo presentaciones, no se cuidaba el metabolismo, no se comía bien, un día el cuerpo ya no dio más y me dio estrés muscular. Ahí fue donde le pedí al señor Dios, en el túnel, que me dejara aquí. Y de allá para acá todo ha sido muy bueno; gracias a Dios tuve esa alerta, así son las cosas de Dios, que nos da la oportunidad de redimirnos.
Hasta Pablo Escobar lo tentó...
Ah, sí, también. Me invitó a que hiciera parte de su organización, eso fue en una presentación que teníamos en el Hotel Intercontinental. Nosotros somos músicos profesionales y hemos tenido la manera de salir airosos de esa circunstancia y le pedimos al Señor no estar sino en nuestro asunto profesional que es la música.
¿Su señora, 'Aura', era así como en la novela? ¿Ese es su verdadero nombre?
Nooo. Los libretistas le ponen esos ingredientes para seducir a la teleaudiencia.
¿Su primera esposa cómo se llamó?
Matilde Elizabeth. Y no tenía esos comportamientos. (Se oye voz de mujer al fondo). ¡Ay! vea, vea, la esposa está muy molesta con esas preguntas de la esposa anterior y hasta se me pone frenética, entonces a ver si obviamos esa pregunta y pasamos a otra, por favor.
Listo maestro, listo. ¿Por qué ha descrito a su abuela como negrera?
Mi abuela, Rosa de la Parra, no gustaba de la raza africana. Un día le pedí el favor de que me dejara ensayar en la casa con Los Corraleros de Majagual y dio el permiso, pero ella no sabía que iban a venir unos señores morenos, a los que sólo se les veían blancos los dientes.
Al verlos se puso muy brava, pero cuando los empezó a escuchar le cambió la cara y todo ese resentimiento cultural. Se puso cariñosa, se le olvidó el racismo y les preparó dulces, mazamorra, los llamaba entonces 'mis corraleros'.
La música cambia todos estos malos sentimientos. Mi abuela se murió preguntando por Los Corraleros, que ha sido una agrupación muy bonita de Colombia para el mundo.